Lisbeth Leal
Vivimos en una época moderna de avances tecnológicos, donde la era cibernética se apodera con rapidez de todos los sectores sociales y el sistema educativo ha evolucionado al recorrer de este siglo.
Pero noto con
gran preocupación, que en medio de este crecimiento hay un grupo que se ha
quedado a tras en silencio de las aulas, entre los gritos desesperados de un
educador, en la cara fuerte de una directora, de una madre desconsolada y de un
niño que no entiende porque no puede ser normal como los otros compañeros de
clase.
Los procesos de enseñanza y aprendizaje a
manera de contenidos se deben transmitir sean captados o no por el
estudiantado, hay un horario que cumplir una planeación, evaluaciones semanales
y se espera como resultado un rendimiento escolar que alcance las expectativas
de una institución.
Pero qué pasa
con aquellos que se quedan atrás, que no captan igual, que su aprendizaje es más
lento, que pasa con las niños retraídos o intranquilos que se pasean por el salón
como si fuera un parque de diversiones; ellos
son llamados “niños problemas”, etiquetados, criticados, expulsados de
instituciones, perseguidos por coordinadores, educadores, señalados por
compañeros, rechazados, los pasillos se vuelven buenos para escuchar el
murmullo de maestros hablando de lo insoportables que son.
Por qué si
todo evoluciona, el sistema educativo se queda atrás solo fijando enseñanzas,
con índices académicos elevados que le
sierran puertas y oportunidades a aquellos
que lejos de ser malos estudiantes presentan algún tipo de problema para
alcanzar estas exigencias.
Es hora de
hacer un alto y hacer uso de las ramas que pueden ayudar a estos pequeños para
que puedan ser incluidos en una sociedad cambiante y acelerada. Son pocas las
instituciones que abordan estas necesidades el núcleo educativo puede estar
compuesto por psicopedagogos, psicólogos, terapeutas ocupaciones, terapeutas de
lenguaje, neurólogos que están debidamente capacitados para orientar la
conducta del los niños sus bajos rendimientos escolares y sean estos mismos lo
que puedan diagnosticar si uno de ellos padece de déficit de atención,
retardos, dificultad para el aprendizaje, impulsividad , entre otros, además de
dar una orientación debida a los padres
de cómo poder ayudarlos y de esta forma la institución, los educadores, los padres
y los alumnos puedan trabajar juntos para desarrollar hombre y mujeres que sean
útil a la sociedad.
Sé que suena
muy bonito, pero no es imposible, amado lector busca ayuda para tu hijo, amada
maestra ve más allá de tu educación, a los dueños de educaciones privadas
vallan más allá de sus propios intereses, directores y coordinadores sean útiles
para sus instituciones dando la mano a un niño y ayúdale a crecer, al gobierno
estudien con profundidad el sistema educativo.
Todos podemos
contribuir al crecimiento de nuestra nación y por ende al mundo, en cada
chiquillo hay un futuro, juntos podemos
lograr que sean hombres de bien o que se queden a tras en el camino.

