Si los padres se preocupan por el desarrollo del habla y del
lenguaje de su hijo, he aquí algunos de los aspectos en que deberían fijarse.
Un niño que no reacciona al sonido o que no vocaliza sería un buen
motivo de preocupación. Entre los 12 y los 24 meses, otros motivos de
preocupación incluyen los siguientes:
• Con 12 meses, no utiliza gestos,
como señalar o despedirse con la mano
• Con 18 meses, prefiere comunicarse con gestos, en vez de con
vocalizaciones
• Con 18 meses, tiene dificultades para imitar sonidos
•tiene dificultades para entender comando verbales simples
Solicitar una evaluación
profesional de un niño de más de dos años si:
• Solo imita el habla o los actos ajenos pero no genera palabras o
frases de forma espontánea
• Solo produce determinados sonidos o palabras de forma repetida y no
puede utilizar el lenguaje oral para comunicar más que sus necesidades
inmediatas
• No puede seguir instrucciones simples
• Tiene un tono de voz o una pronunciación extraña (áspera o nasal,
por ejemplo)
Cuesta más entenderle de lo que sería esperable por su edad. Los padres y cuidadores habituales deberían entender la mitad del habla de un niño de dos años y aproximadamente tres cuartas partes del habla de uno de tres años. Con cuatro años, a un niño se le debería entender prácticamente todo, incluso personas que no lo conocen.
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